Carta del Presidente
de la Junta Directiva

De acuerdo con análisis adelantados por distintos organismos nacionales e internacionales, la situación que golpeó al mundo durante el año 2020 aumentó radicalmente los índices de pobreza y de pobreza extrema, y amplió drásticamente la desigualdad. Los efectos de la pandemia apenas se han asomado. La repercusión que puede llegar a tener una crisis como la que aún vivimos es incalculable: en los sistemas de salud, en los distintos sectores económicos, en la educación, en la calidad de vida, en las posibilidades de empleo y en las familias. La incertidumbre persiste y el tiempo que tome la recuperación también es indeterminado.

Y aunque parece un panorama poco alentador, desde casi el mismo instante del inicio de la pandemia nos enfrentamos a diario a un sin fin de oportunidades que se han traducido en aprendizajes y en preparación para recibir 2021 como el mayor de los retos. A eso estamos llamados como sociedad: a estar en permanente aprendizaje y preparación. A seguir con la mayor determinación en nuestro propósito de contribuir a la construcción de una mejor sociedad y de un mundo con menos brechas, en el que las Niñas, Adolescentes y Jóvenes de nuestro país tengan más y mejores oportunidades… siempre y ahora más cuando por su misma situación hacen parte de la población más impactada por los daños colaterales de la pandemia, tanto a nivel familiar, como escolar y social.

Para ellos, durante 2021 en la Fundación Otero Liévano estamos enfocados en disponer todo lo necesario para que la prestación de nuestros servicios para las miles de Niñas, Adolescentes y Jóvenes, y para sus familias, sea tan dinámica en la virtualidad como lo es en la presencialidad. Además de mantener el rigor y la calidad en nuestros Programas, tal propósito nos exige ser cada vez más una organización preparada y dispuesta a ajustar los planes de acción a las cambiantes condiciones del entorno, pero jamás a cambiar nuestra meta de servicio.

Nos exige además, ser generadores de conocimiento de modo tal que podamos llevar nuestros aprendizajes y mejores prácticas, sustentados en hechos y datos, al escenario de otras organizaciones ocupadas como nosotros en la construcción social; esto nos permitirá incluso generar sinergias, alianzas y proyectos para llegar a más personas.

Y finalmente, nos permite seguir poniendo nuestro grano de arena en el camino hacia las metas de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, con los cuales están articulados nuestros objetivos estratégicos, particularmente para el fin de la pobreza, hambre cero, educación de calidad, igualdad de género, trabajo decente y crecimiento económico, y reducción de las desigualdades.

Luego de haber enfrentado lo que como naciones y sociedades modernas hemos vivido desde marzo de 2020, la responsabilidad social es mucho más que un acto de altruismo: de lo que se trata es de justicia y humanidad, de oportunidades y de servicio desde el amor. Convencidos de ello, nuestra Fundación, todas y cada una de las personas que hacemos parte de ella, seguiremos siempre al servicio de la sociedad; sin pausa, con el compromiso de siempre y honrando la voluntad y mandato de nuestra Fundadora, la Señora María Margarita Otero Liévano, seguiremos atendiendo a Niñas, Adolescentes y Jóvenes para quienes en muchas ocasiones las oportunidades de construir un proyecto de vida son lejanas y, a través de ellas, contribuyendo en la construcción de una sociedad más justa y equitativa.

Efraín Velásquez Vela
Presidente de la Junta Directiva