Carta de la

Dirección General

¿Cómo logramos llegar a la meta y mantener la prestación de nuestros servicios? Y más importante aún, ¿cómo logramos permanecer al lado de nuestras Niñas, Adolescentes y Jóvenes, llegar incluso a estar muy cerca de sus familias, aún en medio de un 2020 absolutamente sorpresivo, disruptivo y en muchos momentos amenazante?

La respuesta a estas preguntas se detalla en las páginas de este informe: nuevas formas de materializar a diario nuestros servicios, por supuesto a tono con la virtualidad; acompañamiento particular durante los difíciles periodos de confinamiento; un seguimiento permanente a la realidad y necesidades de cada familia; inversiones; y un trabajo sin pausa de exigencias sin precedentes a nivel personal e institucional. Estas, entre muchas, las razones de haber alcanzado durante 2020 impactar a 2.119 personas, entre las que se cuentan 1.138 Niñas, Adolescentes y Jóvenes, 659 de ellas vinculadas a nuestros distintos Programas y 479 beneficiadas a través de terceros.

Pero hay una respuesta más simple: lo logramos con el amor que desde hace 60 años inspira el trabajo diario de los colaboradores de la Fundación Otero Liévano, con el apoyo de nuestra Junta Directiva y con el respaldo de organizaciones públicas y privadas y de personas naturales que nos dieron la mano para mitigar el impacto que 2020 tuvo en nuestra comunidad.

Aún con las complejidades y desafíos que trajo el año, nuestro equipo de trabajo pudo responder rápidamente a las necesidades de las Niñas, Adolescentes y Jóvenes, quienes además por causa de los confinamientos vieron en muchos casos agravados los factores de riesgo a los que están expuestas y que afectan su desarrollo físico, emocional y social.

Durante el periodo y con una inversión social que superó los COP$5.643 millones, logramos mantener los servicios a cada una de las Niñas y sus familias, a través de los distintos Programas que componen nuestro Modelo Social; simultáneamente nos dimos a la implementación de una metodología -’Conociendo a nuestras familias’- que desde las observación, la aplicación de encuestas y el acompañamiento a las familias, nos permitió desarrollar nuevas formas de trabajo y garantizar la solución de las necesidades más apremiantes en cuanto a bienestar, convivencia y educación: hambre, trabajo infantil, maltrato, y deserción escolar y universitaria. 

Trasladamos el plan determinado para cada uno de los Ejes Transversales de Desarrollo a la virtualidad y, aún cuando tuvimos que ajustar algunos de los objetivos planteados a comienzos de 2020, llegamos al final del periodo aumentando nuestra cobertura, con un Modelo Social que adaptamos a la virtualidad y con un mapa de indicadores que nos permite seguir alineados con los Objetivos de Desarrollo Sostenible y, principalmente, con la medición de variables que le aportan a la construcción de una mejor sociedad.


Durante el periodo logramos llegar a nuestra comunidad, principalmente en la localidad de Suba, en Bogotá, y en el municipio de Piedecuesta en Santander, con más de cinco mil apoyos alimentarios, cerca de ocho mil apoyos pedagógicos, más de tres mil servicios psicosociales a Niñas, Adolescentes y Jóvenes, cerca de tres mil más a las familias, y celebramos la graduación de 10 universitarias. Estas por destacar solo algunas de las cifras de las que da cuenta el presente informe.

   
Generar oportunidades para cambiar realidades es y seguirá siendo nuestra convicción. Por eso acompañamos a cada una de las Niñas de nuestra Fundación desde cada aspecto fundamental en su sano crecimiento y preparación para ser dueñas de su Proyecto de Vida y conscientes de su posibilidad de transformar su entorno y de contribuir a la construcción de una mejor sociedad.

Trabajamos por ellas y para ellas.

Salomé Mejía Mesa
Directora General