2020

Un año desafiante

Decir que 2020 fue un año de grandes logros resulta ser, más que siempre, un motivo de orgullo para todas las personas que de manera directa e indirecta hacemos parte de la Fundación Otero Liévano.

Los informes y análisis que sobre el impacto de esta pandemia han emitido organizaciones como ONU Mujeres, Unicef, Cepal y los gobiernos Nacional y Distrital, dan cuenta de la profundización de las desigualdades estructurales en todos los ámbitos: económico, sanitario, educación, empleo, familia… en fin, en toda la sociedad. Más allá de los informes, se trata de una dura realidad que vemos a diario en nuestro entorno y que, sin duda, muestra una mayor severidad en la población más vulnerable y aún más en las mujeres afectadas por el aumento del desempleo, la pobreza y la sobrecarga de cuidados no remunerados.

En respuesta a ello y con la responsabilidad de garantizar la continuidad de la atención, no solo a Niñas, Adolescentes y Jóvenes sino a sus familias, determinamos rápidamente las oportunidades que nos permitieran garantizar la prestación de los distintos servicios de la Fundación.

Así, por ejemplo, ante la imposibilidad de tener a las Niñas en nuestras instalaciones encontramos nuevas formas de prestar en cada uno de los Programas de nuestro Modelo Social todos los servicios definidos en los Ejes Transversales de Desarrollo: vocacional, pedagógico, psicosocial, de nutrición y bienestar, y espiritual. Esto requirió un acelerado desarrollo de habilidades específicas en nuestro equipo y la adopción de tecnologías, aspecto en el cual seguimos trabajando.

Pero más importante aún, desarrollamos esa nueva manera de trabajar alineada con las necesidades sociales del país y, particularmente, con las urgencias de nuestra comunidad, las de los colaboradores y las de las Niñas y sus familias. Esto, manteniendo el rigor y calidad de siempre en los distintos procesos, de lo cual da cuenta la renovación de los permisos de operación.

El periodo también nos permitió encontrar oportunidades en la colaboración y en la cooperación, en las sinergias con entidades e instituciones públicas y privadas que como nosotros se enfrentaban a un reto mayor: el de contribuir para que personas expuestas con más rigor a las implicaciones de la pandemia y de los confinamientos pudieran encontrar en nuestro apoyo alivio desde lo más básico.

Nos enfocamos entonces en tres grandes frentes: evitar que cualquiera de nuestras Niñas y sus familias pasarán hambre, evitar al máximo la deserción escolar y universitaria, y minimizar en lo posible los factores de riesgo asociados a su situación: violencia intrafamiliar y problemas de convivencia, trabajo infantil y vulneración de los derechos de las Niñas, Adolescentes y Jóvenes.

En el presente informe damos cuenta de las principales acciones y de los resultados alcanzados a través de ellas, en las variables fundamentales determinadas por los objetivos de la Fundación Otero Liévano establecidos en la estrategia 2017 – 2022: cobertura e impacto social, la calidad de nuestros programas y, por supuesto, la sostenibilidad de la Fundación.

COBERTURA

Con calidad e impacto social

ATENCIÓN CONSISTENTE

De lo presencial a la virtualidad y la alternancia.

NUESTRAS FAMILIAS

Conociendo a nuestras familias